
El profesor Langdon es requerido por el Vaticano para investigar un serio problema que se les presenta a la muerte del Papa y justo antes de comenzar el Cónclave, un problema en el que están mezcladas ciencia y religión.
A diferencia de la anterior aventura de Dan Brown, El Código DaVinci, esta cinta, dirigida también por Ron Howard, cuenta entre otras cosas con mucha más acción, es una historia trepidante llena de jeroglíficos y simbología cristiana que descifrar, un thriller con cuenta atrás y carreras de un lado para otro de Roma, bellísima ciudad, esa es una de las cosas que más me han gustado de la peli.
El film en si no nos trae nada nuevo, teorías inverosímiles, resoluciones de enigmas disparatados, curas, cardenales y Papas, el bueno, el malo, el bueno que parece malo y el malo que todo el mundo creía que era bueno, etc…, pero para pasar una buena tarde/noche de cine sirve.
Para los que busquen algo más fijaros en la banda sonora de Hans Zimmer o en el trabajo de dos de los secundarios Ewan McGregor y Stellan Skarsgård, bastante simplón pero currado, cosa que no pasa con Tom Hanks que da la sensación de desganado o con la israelí Ayelet Zurer que fácilmente podrían haber prescindido de su personaje ya que desaparece del film y vuelve media hora más tarde, vamos como si se hubiera “escaqueao” del curro.
A diferencia de la anterior aventura de Dan Brown, El Código DaVinci, esta cinta, dirigida también por Ron Howard, cuenta entre otras cosas con mucha más acción, es una historia trepidante llena de jeroglíficos y simbología cristiana que descifrar, un thriller con cuenta atrás y carreras de un lado para otro de Roma, bellísima ciudad, esa es una de las cosas que más me han gustado de la peli.
El film en si no nos trae nada nuevo, teorías inverosímiles, resoluciones de enigmas disparatados, curas, cardenales y Papas, el bueno, el malo, el bueno que parece malo y el malo que todo el mundo creía que era bueno, etc…, pero para pasar una buena tarde/noche de cine sirve.
Para los que busquen algo más fijaros en la banda sonora de Hans Zimmer o en el trabajo de dos de los secundarios Ewan McGregor y Stellan Skarsgård, bastante simplón pero currado, cosa que no pasa con Tom Hanks que da la sensación de desganado o con la israelí Ayelet Zurer que fácilmente podrían haber prescindido de su personaje ya que desaparece del film y vuelve media hora más tarde, vamos como si se hubiera “escaqueao” del curro.
Esta no será, lo más seguro, la última vez que veremos al profesor Robert Langdon, ya que el señor Brown ya lo tiene resolviendo más acertijos, enigmas, símbolos y crímenes en su nueva novela The Lost Symbol
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