lunes, 17 de agosto de 2009

Arrástrame al Infierno

Christine Brown trabaja de comercial en un banco de Los Ángeles, una monísima chica con un gran afán de superación y dispuesta a hacer lo que sea para luchar con su compañero, único competidor por el puesto de subdirector de la sucursal. El director le aconseja que debe de tomar sus propias decisiones por muy duras que estas sean, Christine se lanza con una anciana gitana que visita la oficina con la intención de que le prorroguen el pago de una cuota de su casa, cosa que ya ha sucedido anteriormente en dos ocasiones, su decisión es no concederle la prórroga cosa que encoleriza de tal manera a la gitana que maldice a la chica haciendo de su vida una auténtica pesadilla.

Con toda esta chicha nos presenta Sam Raimi junto a su hermano Ivan Raimi, una nueva opción de terror en las salas de cine, un auténtico y genuino Raimi que después de la saga Spiderman nos trae un film de terror al más puro estilo de los 80 (su propio estilo), eso debe ser porque el guión fue escrito entonces, justo después de finalizar El Ejercito de las Tinieblas.
Arrástrame al infierno es una cinta de terror escatológico pero con mucha menos sangre que otros films del director, podríamos decir que es un terror nostálgico ya que nos recuerda a todas esas pelis de miedo que hacía tantos años que nada ni nadie nos recordaba y con las que tan bien nos lo pasamos.

La historia tiene un buen ritmo "in crescendo" sin un sólo detalle que echar en falta, con aquellas situaciones agobiantes tan efectivas en Posesión Infernal, escenas escatológicas exageradas hasta tal punto que más que dar asco nos hacen partirnos de risa, porque Arrástrame... es así, tan terrorífica como desternillante, sin pausa, sin descanso ya que Raimi quiere que seamos participes del sufrimiento de la protagonista, del agobio, logra que nos sintamos perseguidos y observados, que respiremos aliviados en los momentos relajados del film para hacernos estrujar los reposabrazos de las butacas un segundo después y que saltemos de ellas al segundo siguiente.

Alison Lohman es Christine la protagonista de la historia, la joven acosada, perseguida y vejada todo ello interpretado fantásticamente, una prota que sabe gritar, se lo cree y hace que nos lo creamos, perfecta. Justin Long es Clay Dalton el prometido de Christine, este personaje también lo considero administrado en su justa medida, no participa demasiado pero hace aumentar con su ignorancia la sensación de angustia, y con mención especial está Lorna Raver, actriz más de TV que de la gran pantalla, dando vida a todo un personaje de lo más creepy la anciana gitana Sylvia Ganush, siendo esta, en mi opinión, la sorpresa del film.




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